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Foto de Nicolás Ruiz Espadero, supuestamente, alrededor de 1862.

Un romántico cubano universal:

Nicolás Ruiz Espadero (1832-1890)

Inicio de “La chute des feuilles” para violín y piano concertante de Nicolás Ruiz Espadero.

José Martí, Patria, 28 de enero de 1893:

«…celebramos a Espadero, que puso en música el gemido del alma cubana, y a veces su majestad y su tormenta [...].»

Felipe Pedrell, Ilustración Musical Hispano-Americana, Barcelona, 15/septiembre/1892:

«La Ilustración Musical Hispano-Americana honra sus páginas dedicando a la memoria del insigne hijo de la madre patria un recuerdo póstumo, tratando de pagar en la medida de sus fuerzas, la deuda en que se encuentra con su memoria.»

 

Nicolás Ruiz Espadero sigue siendo un desconocido no solo para el público en general, sino para los mismos músicos. A pesar de las palabras de José Martí, su valor y cubanía indiscutibles se ha puesto en cuestión. Asimismo, el hecho de que Felipe Pedrell (1841-1922) se contara entre sus admiradores y considerara al cubano como uno de los hijos de la Madre Patria, testimonia de la complejidad de abordar el estudio y la evaluación de su obra.

Sin ningún género de dudas, Espadero significó un antes y un después en la música cubana profesional, que entonces era hispano-cubana. Su trascendencia la podemos ponderar por su proyección como compositor, el más editado; como pianista, encomiaron su calidad Serafín Ramírez, Louis Moreau Gottschalk, José Martí…; como profesor, sus alumnos fueron, I. Cervantes, C. Arizti, G. Villate, A. Sicouret…); como pensador, se publicaron artículos suyos sobre estética en su Cuba natal, en España y Francia; y como promotor de la cultura musical, organizando conciertos, dando clases en el Liceo Artístico y Literario de La Habana sin cobrar honorarios, siendo uno de los profesores más valorados… Sin negar la calidad de otros músicos coetáneos, la altísima consideración de la que gozó en Cuba y en el extranjero, lo distingue de los demás. Su formación y el reconocimiento que obtuvo, lo alcanzó sin salir de la Isla, lo cual, de por sí, demuestra el alto nivel profesional y de excelencia que existía en la sociedad cubana. Otras muestras de ello, son los internacionalmente reconocidos José White (1852-1911), Claudio José Brindis de Salas Garrido (1852-1911), Lico Jiménez (1851-1917), Pablo Desvernine (1823-1910)…. La música cubana discurrió por nuevos derroteros más profesionales, de mayor difusión internacional y hubo una definición teórica de la creación en las Antillas.

También hay que despejar algunos mitos alrededor del compositor que se han ido repitiendo sin comprobar la veracidad. Por solo mencionar dos: que apenas compuso una obra de corte nacional, el Canto del guajiro, cuando escribió estudios criollos, contradanzas…; y que rodeado de auténticos negros no pensó en utilizar uno de esos elementos que le ofrecían al estado puro. Espadero era un músico comprometido como pocos, por su colaboración desinteresada en las instituciones locales que se declaraban cubanas; por su lucha a favor de una música antillana, forma encubierta de decir cubana y evitar suscitar el disgusto de las autoridades coloniales; porque en las publicaciones, americanas, francesas o españolas exigía que apareciese «de L’Havane» para destacar ese hecho diferencial: no somos de Madrid o Barcelona, somos de La Habana. En cuanto al señalamiento de no utilizar uno de los elementos que le ofrecían al estado puro los africanos, es improcedente, por cuanto desconoce la existencia de una cultura afrohispana o euroafricana que se desarrollo principalmente en España y sus dominios americanos. Ejemplos de euroafricanos son Alessandro de Medici, Duque de Florencia (1510-1537); Juan Latino (1518-1596); Juan Pareja (1610-1670); los actores y músicos anónimos que popularizaron la chacona, la zarabanda, el cumbé o el zarambeque en la España Renacentista. En Cuba, tenemos entre los músicos a Tomás Buelta y Flores (1798-1851), Claudio Brindis de Salas Monte (1800-1872) o José White (1836-1918). Todo ello, lo abordo en mi libro Espadero: música y nación en Cuba colonial.

El concierto que presentamos pretende continuar divulgando su obra. Espadero, como Chopin escribió con preferencia para el piano. Las obras para este instrumento que presento, apuestan por las raíces nacionales, tanto las criollas como las hispanas, cuando en la Península se componía al estilo centroeuropeo y siendo precursor a las obras de Albéniz t Granados. De modo que el Nocturno op. 11 y la Balada op. 20 dejan escuchar un ritmo que nos remite a la seguidilla española; además, en la balada, podemos captar cierto modalismo típico de la música española. El resto de las obras, podrían ser catalogadas como europeizantes, pero escuchando con atención las contradanzas, constataremos que no es así: encontramos sublimados ritmos y melodías claramente imbuidos tanto del género bailable como de la llamada canción cubana. Inclusive, siguiendo la senda de sus profesor y amigo de Chopin, Julián Fontana, compuso la Grande fantaisie cubaine, Premier Prix-Médaille d’or au Lyceo [sic] Havanais 1858; obra, que tuve el honor de restaurar y puede servir de testimonio a lo que decimos.

En relación con las obras de violín y piano, podríamos decir que son estrenos mundiales por cuanto no tenemos constancia —por lo menos aún— de haber sido estrenadas en público. La plainte du Tasso y La chute des feuilles (Nocturne) op. 36 son transcripciones inéditas de homónimas escritas para piano una de las cuales, La plainte du poète op. 14 (1858), también incluimos en el programa. Inclusive la versión de Méditation, que sí fue publicada, pudiera ser, también, un estreno, pues es una variante manuscrita inédita, quizá del propio Espadero o de su amigo Díaz Albertini.

Cecilio Tieles Ferrer

 

Un romántico cubano universal: Nicolás Ruiz Espadero

Cecilio Tieles, piano

                                                                                                     Evelio Tieles, violín

 

Contradanzas (1850-1859)………………………………………………………………… Nicolás Ruiz Espadero

La Rosalía Bustamante – La Erminia – ¡Ay! Un poquito más – Un chubasco a tiempo – La Melancolía – La Sacerdotisa – La Reina de Chipre – Paul Julien

Ombre et Mystère (1859) (arreglo de Melodía (1856) ………………………………… Nicolás Ruiz Espadero

Nocturno op. 11 “Souvenir d’autrefois” (1859)………………………………………… Nicolás Ruiz Espadero

La plainte du poète op. 14 (1858)……………………………………………………….. Nicolás Ruiz Espadero

Cecilio Tieles, piano

 

Méditation op. 35 (c. 1868) (segunda versión)…………………………………………. Nicolás Ruiz Espadero

La plainte du Tasso (1881) transcripción de La plainte du poète op. 14 (1858)……. Nicolás Ruiz Espadero

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Barcarolle op. 18 (1850)…………………………………………………………………… Nicolás Ruiz Espadero

Ballade op. 20 (1850)……………………………………………………………………… Nicolás Ruiz Espadero

Scherzo op. 58 (1866) ……………………………………………………………………. Nicolás Ruiz Espadero

Cecilio Tieles, piano

La chute des feuilles (Nocturne) transcripción op. 36 (c. 1881)……………………… Nicolás Ruiz Espadero

Evelio Tieles, violín

Cecilio Tieles, piano